Drew Merritt, con sede en Los Ángeles, ha decidido desafiar la categorización. La visión de Merritt de pintar el espíritu humano con una mentalidad urbana le ha permitido pintar un amplio espectro de la capacidad humana y la depravación de nuestra situación compartida en el siglo XXI. Los lienzos encalados marcan su salida de un estilo puramente transitivo hacia una obra madura, compleja e iconográficamente discordante. Al tratar cada lienzo como una zona fronteriza donde se encuentran formas y seres hibridados, Merritt arroja luz sobre los miembros de comunidades marginales, héroes anónimos, villanos, amigos y enemigos. Al cristianizar figuras culturalmente ambiguas y sexualmente andróginas, sus Otros pintados son íconos de la cultura urbana, contextualizados por la ubicuidad de la vivienda metropolitana. La crudeza de sus orígenes está cargada de recuerdos visuales desvaídos, no sólo de su propio estilo, sino de las ciudades en las que nos encontramos hoy. Sus figuras temporal y espacialmente atemporales, habitantes de un lugar sin lugar.